Una historia contada por Virginia
Testimonio del protagonista
Pablo R.
Pablo es un alumno muy especial para nosotros, ya que se embarcó en la aventura de convertirse en piloto cuando nosotros comenzamos nuestra andadura como escuela.
Aunque ha tardado más de lo esperado por distintas circunstancias que lo alejaron de volar a lo largo de estos años, no se ha rendido y ha continuado incansablemente hasta conseguir uno de los logros más importantes en la carrera de cualquier piloto: volar solo por primera vez.
El pasado sábado 29 de noviembre, vino por la mañana al aeródromo para dar una clase más en uno de nuestros Aeroprakt. Sabía que estaba cerca de cumplir su sueño, ya que habíamos programado muchas veces clases en los mejores horarios y días para que pudiera despegar sin un instructor al lado. Pero la naturaleza es caprichosa y, cuando menos se planifica, ocurren las cosas buenas. Esa mañana de sábado los vuelos iban con normalidad, hasta que Rodrigo llegó a la oficina buscando el walkie para poder dar instrucciones a Pablo desde tierra.
Esos minutos fueron una montaña rusa de emociones para Pablo, que esperaba inquieto y solo en el asiento del avión. Por su cabeza pasaron nervios y por su estómago pánico. Hasta que se detuvo a analizar la situación y pensó sabiamente que si Rodrigo se bajaba del avión era porque confiaba plenamente en él y que sería capaz de hacerlo. En ese momento, la calma inundó sus pensamientos e hizo sus circuitos de tráfico y unos aterrizajes estupendos.
Al detener el avión en la plataforma, bajó con una ilusión y una emoción inigualables. Tanto para él como para nosotros fue un momento mágico que pudimos compartir juntos. Nos hubiera encantado tirarle el tradicional cubo de agua, pero con esos 5ºC que hacía esa mañana preferimos darle un gran abrazo e inmortalizar ese momento con unas fotos que quedarán para siempre en el recuerdo de nuestra escuela.
Enhorabuena Pablo, por tu dedicación, por aprender a reponerte tras días de frustración y clases en las que parecía que no se avanzaba, pero aún así no desististe nunca. Con alumnos como tú, nos impulsas a seguir formando nuevos pilotos con ganas y mucha energía. Gracias por haber confiado en nosotros desde el primer día.
¡Qué ganas de poder contaros más anécdotas!